Joan Manuel Bullon y Carlos
Uriarte

Ocular Pegasus en un
telescopio reflector de 400 mm de abertura en Aspa (Lleida).
Durante la celebración de la 3ª Trobada d’astronomia en
Lleida el 19 de septiembre de 2025, tuvimos Catalina Pasat y Joanma Bullon la
ocasión de disfrutar de una noche de observación en las afueras de la ciudad de
Lleida, donde pudimos contemplar entre nubes lo que pudimos, sin embargo nos
llamó la atención la existencia de un telescopio reflector Newton de 40 cm de
abertura, al cual le habían colocado un curioso ocular electrónico por el que
se podía mirar, o más bien admirar lo que se observaba por él, resultó ser la
“Nebulosa de la Artera” o Messier 27, destacando que la visión era directa, con
un aparente curioso efecto tridimensional y además en color. Resultó ser el
SmartEye Pegasus. Me quedé tan entusiasmado de poder adquirirlo, que pronto me
puse en contacto con TelescopioManía que lo importaba, con la sorpresa de que
no habían existencias y me apunté en lista de espera para adquirirlo, así que
en febrero me llegó y lo pudimos estrenar a pesar de las interminables noches
nubladas de la primera mitad del mes. Exponemos al final del artículo resultados
al respecto para valorar lo que se puede obtener y sobre todo comentar que la
visión directa supera a las imágenes fotográficas. Hemos creado un grupo de
WhatsApp para quienes deseen interesarse por este magnífico ocular y compartir
información. A continuación una descripción más técnica elaborada por Carlos
Uriarte:
A simple vista parece un ocular robusto de dos pulgadas.
Sin embargo, en su interior integra un sensor CMOS moderno y un sistema capaz
de apilar imágenes en tiempo real, mostrando el resultado en una pequeña
pantalla integrada en el propio ocular.
Esto significa que, mientras observamos, el dispositivo va
acumulando luz progresivamente y mejorando la imagen que vemos. Es como si el
telescopio revelara lentamente los secretos del cielo profundo.
La primera noche bajo las estrellas
Recuerdo perfectamente la primera noche en la que decidí
probar el SmartEye con calma. Había instalado mi Dobson de 14 pulgadas,
un telescopio que ya de por sí ofrece una experiencia visual impresionante
cuando el cielo acompaña. La noche estaba tranquila, típica de verano con
mosquitos y mi cámara para el canal de Youtube.
Decidí comenzar con un objeto clásico de primavera: la galaxia del
Remolino, M51. Visualmente, incluso con telescopios grandes, M51 suele
mostrarse como dos manchas luminosas cercanas entre sí. Con algo de experiencia
y un buen cielo pueden intuirse ligeras irregularidades en su forma, pero los
famosos brazos espirales raramente se revelan con claridad. Coloqué el SmartEye
en el enfocador y acerqué el ojo. Al principio la imagen era tenue, como cabía
esperar. Pero en cuestión de segundos el sistema comenzó a acumular señal. La
galaxia empezó a definirse. El núcleo se volvió más brillante y poco a poco,
casi como si alguien estuviera dibujando sobre el cielo, empezaron a
aparecer los brazos espirales. Recuerdo perfectamente mi reacción: ¡Shock, asombro, incredulidad, me estalló la
cabeza! Y probablemente puse esa cara de sorpresa que todos los astrónomos
conocemos bien, esa mezcla entre incredulidad y entusiasmo casi infantil.
Después de tantos años observando el cielo, volvía a sorprenderme con M51.
Cuando una nebulosa empieza a revelarse
Más tarde decidí apuntar hacia otro objeto muy diferente: la
Nebulosa del Águila, M16. Esta región de formación estelar es conocida por
albergar los famosos Pilares de la Creación, inmortalizados por el
telescopio espacial Hubble. Visualmente, sin embargo, la nebulosa suele
mostrarse como una tenue nube alrededor de un cúmulo abierto. Con el SmartEye
ocurrió algo curioso. Al principio aparecía claramente el cúmulo estelar.
Después empezó a insinuarse la nebulosidad y poco a poco la estructura comenzó
a ganar contraste. La nube gaseosa se volvía más evidente, más tridimensional,
más viva. De nuevo tuve la sensación de estar presenciando algo muy especial:
el objeto revelándose lentamente ante mis ojos. Como si el universo
estuviera levantando un velo. Y así hoy puedo decir que ¡he observado múltiples galaxias, cúmulos galácticos, nebulosas
planetarias, nebulosas de emisión, reflexión,…un sinfín de objetos increíbles!
Tecnología al servicio de la experiencia
Hay algo curioso en mi relación con el SmartEye: en cierto
modo, es un dispositivo que llevaba años esperando… incluso antes de saber que
existía.
Recuerdo perfectamente cuándo surgió esa idea por primera
vez en mi cabeza. Fue hace ya algunos años, cuando las cámaras mirrorless
comenzaron a popularizarse entre los fotógrafos. Aquellos visores electrónicos
—los conocidos EVF— permitían
ver en tiempo real la imagen captada por el sensor, con toda su sensibilidad y
su interpretación digital de la luz.
La primera vez que utilicé uno pensé algo muy simple:
¿Por qué no
existe algo así para la astronomía amateur?
Si un visor electrónico podía mostrar en directo lo que
veía el sensor de una cámara, ¿por qué no aplicar ese mismo principio a un
telescopio?
¿Por qué no
permitir que el observador viera directamente, en el ocular, una imagen
amplificada electrónicamente del cielo profundo?
Durante años aquella idea quedó simplemente como una
reflexión tecnológica.
Hasta que apareció el SmartEye.
En cierto modo, Pegasus Astro ha materializado exactamente
ese concepto: un ocular que en realidad es una ventana electrónica al
universo, donde sensor, procesado y visualización conviven en un único
dispositivo.
Otro aspecto que valoro muy positivamente es la hiperconectividad
del sistema. El SmartEye genera su propia señal WiFi y actúa como un
pequeño servidor al que pueden conectarse dispositivos externos. Desde un
smartphone o una tablet es posible visualizar en tiempo real la imagen que está
captando el telescopio.
Esto abre posibilidades interesantes, especialmente en
actividades de divulgación, donde varias personas pueden observar
simultáneamente lo que está viendo el telescopio.
Sin embargo, debo reconocer que esta función me genera
sentimientos encontrados.
Desde el punto de vista tecnológico es brillante, pero
desde el punto de vista de la experiencia astronómica… ya no me convence tanto.
Quizá sea una reflexión muy personal, pero quienes pasamos
muchas horas bajo el cielo sabemos que la nocturnidad tiene algo casi
sagrado. Una atmósfera que se construye con silencio, oscuridad y tiempo.
Cuando miramos el cielo a través de un smartphone, algo de
esa magia se diluye.
La pantalla ilumina el rostro, rompe la adaptación a la
oscuridad y transforma la experiencia en algo más cercano al consumo de una
imagen que a la contemplación del universo.
Por eso, aunque valoro enormemente la capacidad de conexión
del SmartEye, mi forma favorita de utilizarlo sigue siendo la más sencilla.
Acercar el ojo al ocular y dejar que el cielo aparezca
lentamente ante mí.
Redescubrir el cielo
Después de varias sesiones utilizando el SmartEye, me quedó
una sensación clara: Este dispositivo no pretende sustituir la astrofotografía
ni reemplazar la observación visual tradicional. Lo que propone es algo
diferente.
Una tercera vía.
Una forma de observar el cielo profundo que combina la
inmediatez del ocular con la sensibilidad de los sensores modernos. Para muchos
aficionados puede convertirse en una herramienta de exploración, para otros
será una forma fantástica de compartir el cielo con amigos o con el público y
para quienes llevamos muchos años mirando hacia arriba, puede ofrecer algo que
no siempre es fácil recuperar. La sorpresa.
Ese instante en el que miramos por el telescopio y, durante
unos segundos, volvemos a sentirnos como la primera vez que descubrimos el
universo.
Galería de imágenes
Ofrecemos a continuación unas cuantas imágenes realizadas por Catalina
Pasat y Joanma Bullon, cabe resaltar que no se ha utilizado ningún sistema de
autoguiado, orientando de forma precisa la montura ecuatorial con la estrella
polar, el hecho de que no aparezca deriva o coma, es debido a que las imágenes
se van acumulando cada 5 segundos entre
5 y 30, por lo que se va apilando sin dar tiempo a realizar deriva y
apareciendo las imágenes prácticamente puntuales. El tratamiento digital viene
casi hecho, aun así, utilizando una tarjeta mini SD en el ocular Pegasus,
podemos rescatar todas las imágenes en versión RAW y tratarlas, también
aparecen imágenes nativas en formato png que podemos exportar a JPG o como nos
convenga mejor. Es importante utilizar imágenes con telescopios luminosos a
f(4) preferentemente, aunque a f(5) y f(6) son también de gran utilidad y
deberemos de afinar muy bien el enfoque con alguna estrella brillante.

Imágenes obtenidas con un telescopio reflector Newton a
f(5) y tratadas en positivo y negativo para realzar detalles. En las imágenes de la derecha se muestran estrellas
supernovas en la madrugada del 18 de marzo. ¡Seguiremos investigando las
posibilidades de este magnífico ocular elevtrónico Pegasus!

Telescopio reflector Newton de
250 mm a f(4) ultra luminoso del Observatorio La Cambra equipado con el
SmartEye en Aras de los Olmos (Valencia).
